Aquí presento el texto que da significado a su título y, metafóricamente, también a la obra.
…
-¿Conoces la fábula de la rana y el escorpión?
-¿Es buena?
-Yo creo que sí.
-¿De qué va?
-Pues érase una vez una rana, un rio y un escorpión. Sabes lo que es un escorpión, ¿verdad?
-¿Te crees que me chupo el dedo? Es un bicho que pica y te mata en diez segundos.
-Exacto, es un bicho que pica y vive en arena seca, donde nadie lo ve, porque es muy desconfiado y solitario. En cambio, la ranita es un animalito muy sociable que vive junto al agua y croa por la noche cuando ve la luna y tiene renacuajitos que luego se convierten…
-Ya sé también lo que es una rana – me interrumpió-. ¿Me cuentas el cuento de una vez?
-De acuerdo. Resulta que un día, el solitario escorpión oyó hablar de que al otro lado del rio la vida era mucho más agradable, había más comida, más agua y era más fácil hacer amigos y casarse. Él no tenía muchos amigos, por no decir ninguno, y tampoco sabía si eso le iba a gustar. Pero no era feliz. Estaba cansado de vivir tan solo y pensó probar suerte al otro lado. <<Si me canso del agua y la gente, volveré a mi arena>>, se dijo. Como no sabía nadar, le pidió a la rana que le ayudara a pasar al otro lado del rio. Le dijo: <<Ranita, tú que nadas tan bien, ¿podrías transportarme en tu espalda hasta la orilla opuesta?>>. <<No me atrevo- dijo la rana-, pues tengo miedo de que me claves el aguijón venenoso y me mates.>> Entonces el escorpión le dijo: <<No puedo picarte, ranita, porque si tú te hundieras, yo me hundiría contigo>>. <<Es cierto lo que dices, escorpión- dijo la rana-. Está bien, haré lo que dices.>> Y la ranita llevó al escorpión en su espalda por la superficie del rio, cruzando la corriente, pero antes de llegar al otro lado… ¿Sabes que pasó?
-Le picó el escorpión.
-Muy lista. ¿Y sabes por qué?
-Porque se había enamorado de la ranita.
Me dejó confuso. Esa no era la versión ortodoxa.
-¿Cómo es eso?
-Claro, la ranita se había portado muy bien con él, era suave y buena nadadora, y el escorpión, que era feo, solitario, y no sabía nadar, nunca había conocido antes a alguien como ella. El escorpión no resistió la tentación de acariciarla, y la rozó con el aguijón y le metió todo su veneno dentro, pero para el escorpión fue un beso.
-Entiendo.- Se me puso una cara de pánfilo hasta el suelo.
-Y la rana y el escorpión se ahogaron juntos, pegados por el aguijón hasta el fondo del rio, se los llevó la corriente, las piedras los machacaron y sus almas se las llevaron los zombis mutantes para comérselas en el infierno de los monstruos del más allá.