Vengo a quejarme de la educación que se le está dando a las nuevas generaciones, a los más pequeños, pues deja mucho que desear:
- Se les trata como si estuvieran hechos de porcelana: "no corras tanto, te vas a tropezar", "déjame a mi que te vas a hacer daño", "no digas eso que vas a quedar como un tonto". Por favor, son niños, están aprendiendo, dejad que se caigan, que se desollen las rodillas, que se equivoquen... así será como realmente aprendan y, además, crecerán seguros de sí mismos y no con miedo.
- Se les enseña roles muy marcados por las preferencias de los cuidadores o la sociedad. Esto lo vemos, por ejemplo, en las revistas de juguetes con páginas rosas con mini cocinas y bebés para ellas y las páginas azules con mini talleres y helicópteros para ellos.
- Hasta frases como "si no estudias, el día de mañana no serás nadie" me fastidia profundamente. Menuda mentira. Menudo fallo. Estudiar debería presentarse como el modo de crecer como persona para poder encontrar nuestras aptitudes y mejorar progresivamente, pues solo así estudiar y trabajar nos hará felices. No hay que hacerlo para ser mejor que tu compañero de la izquierda sino para ser mejor que ayer.
- No se lo deis todo hecho. Queda mal pero, complicadles la vida un poco. Que tengan la necesidad de pensar, actuar y desenvolverse por ellos mismos. Muchos niños crecen inútiles (sí, inútiles, sin poner la palabra entrecomillada ni quitarle peso a su significado) y torpes. Encuentras a niños (o no tan niños) de quince años que no saben freírse un huevo o que, en general, no tienen ningún tipo de responsabilidad. No se van a morir ni se le van a caer las manos por tener responsabilidades. Aquí dejo una pequeña tabla que vi hace mucho tiempo y con la que estoy totalmente de acuerdo, al fin y al cabo resume la idea que intento explicar:
- Haced que valore las cosas, que sepa que una recompensa viene de un esfuerzo, No creo que tenga que poner un ejemplo en esto, todos hemos tenido ese amigo/colega/compañero que no daba un palo al agua y tenía de todo.
- ¡Tienen que cultivar sus mentes! Lectura, cine, deporte, danza, pintura, viajar, descubrir... hay mil cosas que pueden hacer para que crezcan con una mente abierta. Nacen hambrientos por conocer, démosle esa oportunidad.
Recordando lo que dije al principio: "tan acostumbrados estamos a señalar y juzgar a priori que no vemos el origen de los problemas", cuando los creamos nosotros mismos sin percatarnos de ello.


