Esta vez la oye atendiendo a la letra.
Y con otra canción, igual...
Y otra...
...
Escucha cómo se asemejan datos de sus frases o versos a él, a cómo se conocieron, a sus hazañas, gustos, virtudes, aspiraciones o sensaciones que ella tiene y que no puede materializar en palabras.
Encontró la confianza y empezó a cantar una mientras le miraba. Algunas como "Wild Thing" de The Troggs, en la que cada uno de los versos le traía su imagen a la mente de ella; o "Golden Brown" de The Stranglers que ,a pesar de que se refiere a lo que sentían Los Estranguladores al tomar heroína y al estar con una mujer, a ella le acercaba a su mirada y a lo que siente cuando está junto a él.
Hay una gran lista de canciones que podría haber materializado en disco y que se lo podría haber dejado en algún lugar perdido de su cuarto, para que cuando lo encontrase, lo descifrase. Un regalo bonito, sutil, persoalizado. Perfecto.
Pero no dio el paso.
Y ¡menos mal! Cada día encuentra más y más que se acercan más intensamente a un sentimiento.
Ya ha cantado varias de las que están en esa lista provisional junto a él.
(Con los nervios a flor de piel, por si él se daba cuenta)
¿Y si lo pillaba? Después le ponía él otra, bien de un cantante con una voz que les hacía viajar o de un tema que deja a cualquiera la piel de gallina al ser escuchada.
Definitivamente: él la hacía sentir.
Podrás imaginarte: no pasaba un día en que no echase de menos alguno de sus eternos abrazos.