¿No sabemos lo que tenemos?
Claro, claro que lo sabemos. No paramos de revolcarnos sobre todo lo que tenemos: lo disfrutamos hasta que, según nuestro criterio, sea suficiente. Después lo apartamos piadosamente a un lado, para seguir saciando nuestra sed de poder y que nada pueda distraernos de lo nuevo.
Naturalmente no somos así.
Naturalmente.
La sociedad ha moldeado nuestra mente para crearnos la necesidad de la aprobación de hasta un extraño. ¿Un ejemplo? Las prendas pegadas que oprimen nuestras bellas lorzas. "No son cómodas, pero si consigo lucir como en la revista le gustaré a la gente". ¿Otro ejemplo? La tecnología móvil que se mofa en nuestras caras. "Estos dos modelos son prácticamente iguales, pero el que cuesta el doble saca mejores fotos y tiene un procesador algo más rápido".
¿Realmente es necesario tanto capricho inútil?
Seamos más humanos, menos materialistas.
Intentad, durante unos meses, vivir para vosotros, no para los demás. Sorprendéos a vosotros mismos, no intentéis sorprender a nadie (salvo si sois magos). Descubriréis lo placentero que es sentirse más humilde, menos avaricioso.
https://www.youtube.com/watch?v=zVqwxs_zDvA

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