20190131

Reyes

Escribo esto en la madrugada del 6 de enero, 02:30am en concreto, mientras mi madre se levanta cuidadosamente de la cama para no despertarnos ni a mi ni a mi hermana para preparar los regalos del día siguiente.


Mi madre, ante todo, es madre. Y muy madre. De eso mehe ido dando cuenta muy lentamente conforme he ido creciendo a u lado. Siempre he pensado que, si yo fuera madre, haría tal cosa y tal otra. Pero, hasta hoy, nunca me he puesto en su tesitura de cuando ella hubiese tenido ese pensamiento. Pensamientos de automejora, que supongo, que tendrá aún hoy en día.

Estos últimos meses he estado valorando la educación que mi madre me ha dado y los valores que me ha enseñado. Quiero decir que me dio por pensar en esto cuando estuve cantando en un karaoke de una fiesta de cumpleaños de uno de sus amigos. Total, que me dio por pensar en esto y casi me pongo a llorar yo sola. Os cuento:

- Estuve recordando muchas de las veces que mi madre regañaba a mi padre por criticar superficialmente a alguien delante de mi, añadiendo un "no quiero que ella piense de esa manera". Eso lo decía cada vez que él añadía un "menuda gorda", o "seguro que es maricón", o "claro, como es una marimacho", y un largo etcétera. Como podréis imaginar, esto no se daba pocas veces. 

- Estuve recordando cada vez que yo venía con algúna idea nueva a casa sobre un cambio de look (pelo, ropa o pendientes y tatuajes de más mayor). Ella ha sido la única que, pese a darme su valor, opinión y juicio siempre me ha respetado mi idea y preferencia. "Lo importante es que a ella le guste, esté cómoda y feliz", le decía a mi padre cuando él trataba de quitarme la idea de cambio de la cabeza.

[Estoy llorando ya, sintiendo que ella necesita más aún este tipo de apoyo que, creo que se lo doy, pero ella seguramente lo quiera recibir de más personas]

- Estuve recordando cada vez que me daba explicaciones sobre las regañinas que me daba, sobre las decisiones que tomaba. Eso me ha ayudado a crecer pensando, a crecer con empatía y con razonamiento. A confiar incluso en su palabra. Yo he llegado a pensar la gran mayoría de las veces que la liaba en casa: "me estoy pasando. Tienen razón". Igual después el orgullo infantil me impedía disculparme, pero ese pensamiento mío nunca habría tenido lugar si nunca me hubiese explicado su punto de vista en situaciones así.

-Estuve pensando en la de veces que nos hemos peleado (y seguirán, he de ser realista) y nos hemos reconciliado. Y, sí es cierto, que cada vez es menos.

Estuve pensando muchas cosas más, pero paré porque, de verdad: iba a romper a llorar e iba a asustarla, porque no venía a cuento.

Y bueno, he de decir que mi hermana tiene 13 años (24 días para los 14, me ha recordado hoy) y yo 24. Sobra decir que sabemos la verdad sobre los Reyes Magos. Este año no hemos colocado el árbol. Es madre, sí, pero también es persona y olvidadiza, como yo. Apostaría que se leha pasado ya, a cierta altura del mes, pensaría: "bah, si total". Pero ahí está ella que, madrugando mañana, está colocando los regalos en el salón para que mañana nos llevemos una grata sorpresa, para que no perdamos la ilusión.


Ante todo, es madre y, para mi, la mejor de todas.



P.D. Algún día te daré esto para que lo leas. ¡Te quiero!

No hay comentarios :

Publicar un comentario